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Aspartame: un tóxico con sabor dulce

En el artículo sobre los estragos del azúcar, te mostré algunos de los daños que causa el consumo de azúcar en exceso. De seguro estas buscando una opción para evitar el azúcar. Entonces, ¿cuál será la mejor opción para substituir el azúcar? Crees que un producto libre de azúcar, es decir „sugar free“, más saludable que uno con azúcar? Esa es la otra trampa. La mayoría de esos productos contienen edulcorantes y endulzantes artificiales, los cuales son aún peores que el azúcar.

Por qué es tóxico el aspartame

El más famoso es llamado aspartame. Para entender por qué el aspartame es tóxico, hay que comprender un poco de que está compuesto. El aspartame está compuesto por 3 químicos: ácido aspártico, fenylalanina y metanol. A continuación, les mostraré porqué esta combinación es tóxica.

El ácido aspartico es un aminoácido no esencial que debe estar unido a proteínas para poder funcionar como tal. Al fabricar el aspartame, el ácido aspártico es separado artificialmente de las proteínas para estar en forma libre. El aspartato en forma libre pierde su función como aminoácido y se convierte en una neurotoxina. Una naurotoxina significa que es una toxina que afecta principialmente el sistema nervioso, incluyendo el cerebro. El aspartato causa muerte celular en las células del cerebro debido a que ocasionan un exceso en la formación de radicales libres.  Es por eso que se les llama exitotoxinas, porque estimulan las células hasta la muerte. Se ha visto que después de consumir el aspartato en forma libre, los niveles en la sangre aumentan significativamente.

Enfermedades crónicas

El cerebro tiene una barrera hemato encefalica, es decir una barera que evita el paso de toxinas de la sangre al cerebro. El problema es que esa barrera no está totalmente desarrollada en los niños, esta dañada en ciertas enfermedades crónicas y además no puede detener cantidades tan altas de aspartato.

Qué es la fenilalanina

Otro componente es la fenilalaninan. La fenilalanina es un aminoácido que normalmente se encuentra en el cerebro. Existe una enfermedad llamada feniletonuira, en la que las personas no pueden metabolizar la fenilalanina. Esto ocasiona su acumulación en el cerebro, hasta llegar a niveles letales.

Sin embargo, se ha visto que incluso en personas sin esta enfermedad, los niveles de la fenilalanina se elevan. La fenilalanina del aspartame aumenta los niveles de dopamina y reduce la serotonina. Esto puede causar trastornos como ansiedad, depresión, migraña, dolores de cabeza, esquizofrenia, convulsiones y tumores cerebrales.  La fenilalalina en el cerebro también puede causar esquizofrenia y convulsiones.

El último componente es el metanol. El metanol es liberado en el intestino cuando el aspartame entra en contacto con las enzimas del intestino delgado, por ejemplo, la quimotrimpsina. El metanol es convertido después en formaldehydo, una neutotoxina. La toxicidad por metanol simula los síntomas de la esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune.

Síntomas por intoxicación

La lista de síntomas por intoxicación por metanol es muy larga, esto debido a su efecto neurotóxico: dolores de cabeza, dolores de oídos, mareos, náuceas, problemas gastrointestinales, vértigo, debilidad, problemas de memoria, problemas del comportamiento, dolor de extremidades. También están incluidos los problemas de visión como vision borrosa y daño en la retina. Por si fuera poco, también es carcinogénico y causa defectos de nacimiento.

Además, se han documentado aumento en el riesgo de ciertas enfermedades como:

Tumores cerebrales, esclerosis multiple, epilepsia, síndrome de fatiga crónica, Parkinson, Alzheimer, enfermedad mental, Lymphomas, defectos de nacimiento, fibromialgia, diabetes, Lupus erytematoso.

De hecho, existe un concepto llamado, enfermedad del aspartame, que incluye todo tipo de síntomas debido al consumo de aspartame. En estos casos, los síntomas desaparecen cuando la persona deja de consumir aspartame. Los síntomas incluyen dolores de cabeza, migraña, mareos, tinitus, vértigo, cansancio, dolor en las articulaciones, náuceas, fatiga, problemas de olfato, problemas del gusto, irritabilidad, palpitaciones, problemas de sueño, pérdida de memoria, ansiedad, y depresión.

Aunque nos quieran vender que ayuda a bajar de peso también, eso también es una gran mentira, ya que más bien aumenta de peso y causa alteraciones en las señales de saciedad. También aumenta el apetito y la ansiedad por consumir más carbohidratos. Los estudios en animales no han mostrado el mismo daño que en los humanos, debido a la diferencia en las reacciones enzimáticas.

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